Las basuras marinas generan impactos muy graves en los ecosistemas marinos, especialmente a través del enredo e ingestión de residuos por parte de la fauna, afectando a organismos de todos los tamaños. Además, pueden alterar la estructura de las comunidades bentónicas y provocar la degradación de los fondos marinos.
Los microplásticos suponen una amenaza añadida, ya que interfieren en funciones vitales como la alimentación, el crecimiento, la respiración y la reproducción de numerosas especies, así como por los aditivos químicos que incorporan y liberan en el medio marino.
Este problema ambiental global está entre los más críticos en la salud humana, debido a la liberación de sustancias tóxicas por los plásticos y a la capacidad de los microplásticos para transportar contaminantes persistentes.
Estas partículas pueden ser ingeridas por organismos marinos como el zooplancton, incorporándose a la cadena alimentaria. A medida que avanzan en la red trófica, los contaminantes se acumulan en los depredadores, pudiendo llegar al ser humano a través del consumo de productos marinos.
También tienen un fuerte impacto socioeconómico, afectando negativamente a sectores como la pesca comercial, el transporte marítimo y el turismo. La presencia de residuos puede dañar artes de pesca, provocar pesca fantasma y generar riesgos para la navegación.
Además, la contaminación de playas y costas reduce el atractivo turístico, incrementa los costes de limpieza y gestión de residuos y puede poner en riesgo la seguridad y la salud de las personas, afectando directamente a las economías locales.